Discursos

Pobreza

septiembre 17, 2015

Combatiendo el triángulo perverso de la pobreza

Discurso pronunciado en el Foro Global sobre programas de protección social de nutrición.

Combatiendo el triángulo perverso de la pobreza

Discurso pronunciado por la Excelentísima Señora Vicepresidenta de la República Dominicana, doctora Margarita Cedeño de Fernández, en el Foro Global sobre programas de protección social de nutrición.

  • En mi país, la República Dominicana, logramos impactar en la reducción del hambre desde la protección social.
  • Hemos logrado reducir el hambre de un 34.3% a 12% en el 2014.
  • Hemos cumplido la meta del ODM antes del 2015, lo que nos ha valido el reconocimiento de la FAO como el país de América Latina que más ha avanzado en este aspecto.
  • Hemos beneficiado a 121.706 familias en situación de pobreza, 88.348 niños y niñas de 6 a 59 meses, 23.665 embarazadas y mujeres lactantes y 9.693 adultos mayores.

Buenos días,

“No existe una mejor prueba del progreso de una civilización que la del progreso de la cooperación”.

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Es una afirmación de John Stuart Mill, quién ya desde el siglo XIX valoraba la importancia de nuestra integración regional.

Lo cierto es que el progreso de la cooperación no sólo hace posible el avance de la civilización, sino también su desarrollo y su humanización.

Este hecho lo podemos constatar justamente aquí, en este Foro Mundial, donde se apuesta por el establecimiento de alianzas en favor de la justicia social, desde un enfoque de protección social, a partir del ejercicio de un derecho tan básico e imprescindible para el ser humano como lo es la alimentación y la nutrición.

Todos somos interdependientes unos de otros, y lo somos mucho más si queremos aflorar lo mejor del ser humano y hacer progresar a nuestros pueblos.

Hoy más que nunca tenemos que unirnos para combatir el Triángulo perverso de la miseria, la pobreza y la exclusión evidenciadas en el hambre y la desnutrición.

 

Señoras y Señores:

Proveer a nuestros ciudadanos de una alimentación correcta, es un gran reto, en un mundo amenazado por la inequidad, la inseguridad y las consecuencias del cambio climático y los daños al medio ambiente.

La meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de reducir a la mitad la proporción de personas que pasan hambre en el mundo en 2015 se está logrando, pero, acorde con la ONU, siguen desnutridos 795 millones de personas, y, una de cada nueve, es incapaz de consumir suficiente comida para llevar una vida activa y sana.

El hambre y la desnutrición son injusticias fruto de la falta de solidaridad, de la insensibilidad, del egoísmo y de la deshumanización. Es un problema ético que avergüenza y lacera la misma dignidad humana.

Es indignante que un niño o niña esté famélica, anémica o muera por falta de los alimentos que a otras personas le sobran o que desperdician.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano se pierde o se desperdicia en todo el mundo, lo que equivale a cerca de 1,300 millones de toneladas al año; más que suficientes para alimentar a quienes viven en la hambruna.

Su Santidad, el Papa Francisco nos remueve las conciencias recordando que es un escándalo que todavía haya hambre y malnutrición y que este hecho nunca puede ser considerado como normal, y, mucho menos acostumbrarnos a ver esta injusticia como si formara parte del sistema. Pero aún vemos luz al final del túnel.

Podemos derrotar la desnutrición con la voluntad política de los gobiernos, innovando y estableciendo alianzas de impactos entre el Estado, la cooperación internacional, las familias y la sociedad.Y en ese tenor, reconocemos el interés del Gobierno Ruso de proveer asistencia técnica a países en desarrollo, potenciando la colaboración Sur-Sur con el propósito de fortalecer la seguridad alimentaria en nuestros países.

Consideramos de gran importancia que estas acciones se enmarquen dentro de la protección social, en tanto permitiría multiplicar los efectos del aumento de la producción, permitiendo la erradicación del hambre en el mundo, como un regalo de amor y justicia a esta generación.

Justamente en mi país, la República Dominicana, logramos impactar en la reducción del hambre desde la protección social.

Hemos cumplido la meta del ODM antes del 2015, lo que nos ha valido el reconocimiento de la FAO como el país de América Latina que más ha avanzado en este aspecto.

Se redujo el hambre de un 34.3% a 12% en el 2014.

Esto ha sido gracias a la sinergia del gobierno con el Banco Mundial, BID, FAO, y el Programa Mundial de Alimentos, a través de la implementación del Programa Progresando con Solidaridad que ofrece apoyo alimentario a las 803,000 familias a través de transferencias monetarias en el marco del Programa.

Este programa se articula con estrategias de seguridad alimentaria, nutrición y generación de ingresos, creación de capacidades, habilidades para la vida y el trabajo y agricultura familiar.

Asimismo, en alianza con el PMA, en el Gabinete de Políticas Sociales que coordino en República Dominicana, hemos creado un proyecto innovador para mejorar el estado nutricional de poblaciones vulnerables del programa de protección social Progresando con Solidaridad.

Hemos beneficiado a 121.706 familias en situación de pobreza, 88.348 niños y niñas de 6 a 59 meses, 23.665 embarazadas y mujeres lactantes y 9.693 adultos mayores.

El proyecto contempla un ambicioso paquete de intervenciones que incluye capacitación a líderes comunitarios y profesionales de la salud y la coordinación entre actores involucrados.

Por igual, plantea el fortalecimiento de las capacidades existentes y las intervenciones a nivel comunitario de Progresando con Solidaridad y el Ministerio de Salud Pública; la educación en nutrición comunitaria y cocina sana; promoción de la atención primaria en salud, así como cuidados preventivos para los niños y niñas.

De igual manera, suministramos las ‘Chispitas Solidarias’, que son micronutrientes en polvo para niños y niñas de 6 a 59 meses de edad; a la vez que distribuimos ‘Progresina’, un alimento complementario, fortificado, para niños y niñas en riesgo de desnutrición crónica o aguda, mujeres embarazadas y lactantes, y adultos mayores.

Todo esto vinculado al cumplimiento de las condicionalidades y/o corresponsabilidades establecidas en el programa de transferencia monetaria condicionada, Progresando con Solidaridad.

Gracias a la provisión de los micronutrientes Chispitas Solidarias hemos reducido la anemia a más de la mitad en niños y niñas y embarazadas del programa Progresando con Solidaridad.

Según estudio de evaluación de impacto del PMA, en los grupos etarios de 6 a 24 meses los niveles de anemia se disminuyeron en 49.6%.

Esta intervención conjunta con el PMA nos ha permitido aprovechar la ventana de los 1,000 primeros días de vida, como una oportunidad para romper el círculo de la pobreza.

Estamos convencidos de que las mejores inversiones para el desarrollo toman en cuenta la reducción de la mortalidad materno infantil y la prevención de la desnutrición en niños y niñas; para evitar sus efectos irreversibles para las familias y la sociedad.

Cuidar la infancia es cuidarnos a todos.

Acabar con las desigualdades en esta etapa de la vida, es impostergable si queremos forjar sociedades pacíficas, creativas y productivas.

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Amigos y amigas:

Agradezco a la Federación Rusa, al Banco Mundial y a todos los organizadores de este Foro Mundial sobre Programas de Protección Social vinculados a la Nutrición, la invitación a participar en este importante evento; así como la posibilidad de presentar la experiencia de mi país y nutrirnos de las prácticas e intervenciones de otras naciones.

Valoramos esta oportunidad única que nos ayudará a seguir mejorado nuestras intervenciones de protección social, orientándolas cada vez más a la innovación, a la calidad en la gestión y a impactos contundentes en la reducción de la pobreza y la vulnerabilidad.

De igual manera, ponemos a disposición de todos los asistentes nuestros conocimientos, de manera tal que puedan aprovechar nuestras experiencias en este sentido.

Simón Bolívar, el gran libertador de América, afirmó que en la unión está la fuerza.

Solo unidos podremos construir el mundo justo y solidario al que todos y todas aspiramos.

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Para que la ciudadanía tenga la oportunidad de trabajar por un mejor país, requiere de salud y bienestar, iniciando por el acceso a los nutrientes necesarios para toda la familia.

Nos corresponde el deber de asegurar bienestar a nuestras sociedades.

Juntos podemos vencer los obstáculos que enfrenta nuestra ciudadanía.

Muchas Gracias.